CAR alerta sobre déficit considerable de lluvias en Cundinamarca y advierte alta vulnerabilidad en cuencas no reguladas por embalses
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) encendió las alertas tempranas ante la consolidación de un fenómeno de El Niño que, según proyecciones internacionales como la NOAA y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), tiene más del 90% de probabilidades de alcanzar una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 e inicios de 2027.
El último reporte hidrometeorológico de la CAR evidencia que, durante la primera quincena de septiembre, las precipitaciones disminuyeron considerablemente en la mayor parte de la jurisdicción y en el momento se presentan registros muy por debajo de los promedios históricos en cuencas vitales como Río Negro (con solo 2% del volumen habitual), Sumapaz (10%), Río Suárez (alta con 9% y media con 14%), y la cuenca media y baja del río Bogotá (15% y 19%, respectivamente).
Alerta por cuencas que no dependen de embalses
La Corporación hizo una precisión hidrológica fundamental: si bien los embalses del territorio mantienen niveles de almacenamiento estratégicos —con el Sistema Chingaza al 94,6%, el Agregado Norte (Neusa, Sisga y Tominé) al 67,8% y El Hato al 78%—, estos sistemas regulan de manera directa las cuencas del río Bogotá y de Ubaté – Suárez.
Las demás regiones y subcuencas del territorio (como las provincias del Rionegro o Sumapaz) dependen exclusivamente del régimen natural de lluvias y de la escorrentía superficial de sus fuentes hídricas. Al no contar con grandes estructuras de almacenamiento que amortigüen la temporada seca, estas cuencas enfrentan un riesgo elevado de desabastecimiento si las lluvias continúan ausentes.
«Contar con reservas en los embalses garantiza estabilidad para una parte importante de la población, pero no resuelve la situación en aquellas cuencas que dependen únicamente de la lluvia y afluentes naturales.
La disminución en los caudales ya es visible en estaciones de monitoreo fluvial. Por eso, el llamado a los alcaldes municipales, empresas de servicios públicos y comunidades es perentorio: activar planes de contingencia, blindar bocatomas, suspender cualquier quema y optimizar de inmediato el consumo hídrico», puntualizó el director general de la CAR, Alfred Ballesteros.
