Con corte a septiembre los embalses superaron el 90%, pero la CAR pide no confiarse ante la sequía
Con corte al 30 de septiembre, los sistemas de regulación hídrica del centro del país registraron niveles positivos de almacenamiento y sus volúmenes permitieron una operación controlada y satisfactoria de las descargas, tanto en el sistema Chingaza, con promedios de 94 % de su capacidad, el Agregado Sur con 101 % y registros por encima del 85 % para los embalses del agregado Norte, Neusa y Sisga.
Así lo confirmó el director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, al ofrecer el balance mensual de los embalses ubicados en su jurisdicción, e insistir en la necesidad de un uso responsable y controlado del agua.
“Relajarnos ante la amenaza de una supersequía sería un error crítico, pues aunque los números hoy dan tranquilidad al territorio, no es prudente desconocer los pronósticos anunciados frente a la intensificación del fenómeno de El Niño”, afirmó el director Ballesteros.
Durante las 4 semanas del mes de septiembre, los embalses operados por la CAR Cundinamarca, es decir, El Neusa, El Sisga y El Hato, mostraron una tendencia equilibrada, con picos leves de descenso asociados a la ausencia de precipitaciones que comenzó a marcarse en la segunda quincena.
La situación de los embalses Chuza y San Rafael ( Sistema Chingaza) y los de Chisacá y La Regadera ( Agregado Sur), administrados por la Empresa de Acueducto de Bogotá fue similar, con tendencias incrementales producto del régimen de lluvias provenientes de la región oriental.
“En el papel hay solvencia hídrica pero el agua no es infinita, pues los pronósticos climáticos anuncian un período seco severo que arrancaría a finales de este año y podría prolongarse hasta mediados de 2027”, advirtió Alfred Ballesteros.
El funcionario recordó que hace pocos días desde la CAR Cundinamarca se anunció el posible riesgo de desabastecimiento para 35 municipios que ya dan señales de alerta por la situación de disminución de los caudales de las fuentes abastecedoras de los sistemas de acueducto rural y urbano, lo cual genera la necesidad de revisar las concesiones otorgadas en dichas zonas, para garantizar que la prioridad sea el consumo humano.
A esto se suma el fortalecimiento de las acciones de control y vigilancia en cada una de las 14 regiones de la jurisdicción de la CAR, con el fin de evitar prácticas ilegales de captación o uso que pongan en riesgo el derecho a agua por parte de las comunidades, teniendo como premisa que el consumo consciente en cada hogar y en cada industria no es negociable.
“Mientras medio país ya padece estrés hídrico sería irresponsable vender una ilusión de abundancia inagotable en el centro del país. Esta estabilidad no es una fiesta para gastar es una ventana de oportunidades para blindarnos”, puntualizó el director Ballesteros.
