junio 5, 2026
Medio Ambiente

“No podemos condenar a las comunidades a vivir bajo el agua”: CAR defiende intervención técnica de ríos ante crisis climática

En medio del debate nacional sobre si deben o no intervenirse las fuentes hídricas del país para reducir riesgos de inundación, el director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, defendió la necesidad de ejecutar intervenciones técnicas controladas que permitan proteger a millones de personas asentadas históricamente en zonas ribereñas vulnerables.

El funcionario advirtió que el país debe asumir una discusión “realista y territorial” frente a las consecuencias del cambio climático, el crecimiento urbano históricamente desordenado y la exposición permanente de cientos de municipios a inundaciones, crecientes súbitas y emergencias asociadas a eventos extremos.

No podemos condenar a comunidades enteras a vivir bajo el agua o en riesgo permanente simplemente porque durante décadas el país creció alrededor de las fuentes hídricas. Esa es la realidad territorial de Colombia y tenemos que afrontarla con responsabilidad”, afirmó Ballesteros.

El Director de la CAR aseguró que las autoridades ambientales deben avanzar hacia soluciones integrales que permitan equilibrar la protección de los ecosistemas con la seguridad de las comunidades que habitan en zonas históricamente expuestas a inundaciones.

Claro que debemos proteger los ecosistemas y las fuentes hídricas, pero también debemos proteger la vida humana. Hay adultos mayores, niños y familias enteras que hoy viven bajo amenaza constante por crecientes e inundaciones cada vez más frecuentes”, agregó el funcionario.

Ballesteros cuestionó además, que algunos sectores planteen que no deben realizarse intervenciones en cuerpos de agua bajo ninguna circunstancia, sin tener en cuenta las condiciones sociales, urbanas y geográficas de gran parte del territorio nacional.

Es muy distinto analizar estos fenómenos desde un escritorio en Bogotá que recorrer los municipios, hablar con las comunidades y entender cómo viven miles de familias expuestas al riesgo. El cambio climático exige soluciones construidas desde el territorio y no únicamente desde la teoría”, sostuvo Ballesteros.

El Director explicó que, aunque algunas intervenciones realizadas décadas atrás generaron impactos ambientales, hoy existen alternativas técnicas y ambientales que permiten desarrollar obras controladas, acompañadas de restauración ecológica, recuperación de rondas hídricas, manejo de sedimentos y planificación territorial.

Asimismo, advirtió que las emergencias asociadas a la variabilidad y al cambio climático serán cada vez más recurrentes en Colombia, razón por la cual insistió en la necesidad de combinar obras de mitigación, restauración ambiental y acciones preventivas para reducir la vulnerabilidad de las poblaciones ribereñas.

Alfred Ballesteros agregó que, “la discusión no puede ser si hacemos algo o no hacemos nada. No intervenir también tiene consecuencias y, en muchos casos, significa dejar a las comunidades expuestas a inundaciones permanentes”.

Finalmente, el directivo hizo un llamado al Gobierno Nacional, al Ministerio de Ambiente, a los institutos técnicos y científicos y a las autoridades territoriales para construir una política nacional que permita proteger simultáneamente los ecosistemas y a las comunidades asentadas históricamente alrededor de los ríos.

Cabe resaltar el impacto positivo que ha generado la adecuación hidráulica realizada por la CAR entre 2013 y 2017 en cerca de 70 km del río Bogotá, la cual contempló la ampliación del cauce, pasando de 30 a 60 metros de ancho en la cuenca media, a partir del movimiento y reforzamiento de jarillones.

Así mismo, se adquirieron más de 600 hectáreas aledañas para la consolidación de zonas de meandros y áreas de amortiguación, que permiten almacenar temporalmente el agua durante eventos de creciente, todo esto, con el propósito de mejorar la conducción hidráulica y reducir el riesgo de desbordamiento.

A lo anterior, se suma la restauración ecológica en el corredor hídrico y el mantenimiento reciente en la cuenca media, con la extracción de cerca de 1 millón 400 mil m³ de sedimentos acumulados en el cauce, adicionales a los 12 millones de metros cúbicos de sedimentos, residuos y material vegetal retirados anteriormente en la cuenca alta.

Todo ello representa una intervención aproximada de 111 km desde las compuertas de Alicachín, en el municipio de Soacha, hasta Puente Vargas, en el municipio de Cajicá, obras que en su conjunto han beneficiado a más de 8 millones de habitantes de Bogotá y municipios aledaños al río, que han sido testigos de que en los últimos 15 años no se han presentado inundaciones en estas áreas, incluso durante las fuertes temporadas de lluvia registradas entre 2020 y 2025.

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