Empezaron a llegar libros hasta donde nunca hubo escuelas
A las 7 de la maña?na, en el casco urbano de Río Blanco (Tolima), Herminda Prieto Quezada se alista para otra jornada. Su maleta lleva algo más que materiales escolares: carga esperanza, vocación y el compromiso que ha sostenido por 32 años como docente. Desde 2023, asumió un rol que, aunque desafiante, le ha dado un nuevo sentido a su vida profesional: es docente itinerante de niñas y niños de 3 a 5 años de edad que viven en el campo, en veredas apartadas, perdidas en el mapa.
El destino de Herminda no es una escuela tradicional. Cada lunes se prepara para recorrer durante cinco horas los caminos que conducen a las fincas de Campohermoso y Palo Negro, en montañas marcadas por el conflicto armado, pero donde hoy florecen historias gracias a la educación.
“Tenemos que sortear muchos obstáculos para llegar a estos lugares tan distantes», cuenta Herminda. “Pero allí hay personas valiosas, nuestros estudiantes, que merecen la misma atención que tienen los niños en la ciudad o en los pueblos y que así puedan adquirir un desarrollo desde su primera infancia».
Las dificultades no son menores. Las vías en mal estado, los barrancos peligrosos y las lluvias constantes hacen que avanzar en carro o en moto sea casi imposible. “En épocas invernales se pone terrible. El carro no quiere subir, la moto tampoco. Y uno no sabe qué hacer, pero de alguna manera tengo que convencer a alguien que me lleve. Porque mis estudiantes siempre van a estar allá esperándome».
A Herminda no la detiene ni el clima ni la distancia. Ha hecho de cada trocha una ruta hacia la educación. Y aunque su aula puede ser un patio, un corral o la sombra de un árbol, los resultados pedagógicos son visibles. “Los niños han desarrollado normas de trabajo en equipo y aprenden a expresar lo que imaginan con mayor facilidad», dice con orgullo.
Gracias a esta labor, cientos de niños y niñas llegan preparados al grado primero. Y territorios golpeados por el abandono y la violencia descubren nuevas formas de sanar: bajo un árbol, con un cuaderno en las manos, mientras alguien como Herminda les enseña a imaginar un mundo distinto.
Esta forma de enseñanza es parte de la Estrategia de Educación Inicial Rural Itinerante del Gobierno de Gustavo Petro que lleva educación de calidad a zonas de difícil acceso. Más de 3.729 niños y niñas entre los 3 y 5 años de edad se benefician en todo el país, gracias al trabajo comprometido de 493 maestras y maestros que, como Herminda, llevan la escuela en moto, a pie o a caballo.
Herminda Prieto es madre de cinco hijos y abuela de cuatro nietos y cada semana renueva su compromiso con la infancia rural. “Venir a cumplir esta parte de mi labor es algo que considero que me hacía falta vivir. En la vida docente, esto me completó».
Según Liliana Martín, directora de Primera Infancia del Ministerio de Educación, la estrategia responde a una realidad ineludible: en muchas zonas rurales dispersas, los niños no tienen cerca una sede educativa y no existe preescolar. Por eso, “la escuela llega a la casa y a la comunidad con experiencias pedagógicas que implican a la familia, a los pares y al entorno».
Martín enfatiza en que la educación inicial no puede desligarse de los contextos reales donde viven los niños. “Se construye desde la observación y la escucha atenta de sus realidades. Por eso proponemos estrategias educativas pertinentes que garanticen su derecho a participar de manera plena».
A esta propuesta pedagógica se vinculan elementos de lo cotidiano y de los saberes comunitarios: canciones, juegos, rituales y actividades propias de la cultura local. “Así los niños aprenden a relacionarse con otros, a descubrir sus potencias individuales y a preguntarse cómo funciona el mundo».
?Así se cambia la ruralidad en educación infantil
La Estrategia de Educación Inicial Rural Itinerante del Gobierno del Cambio, con una inversión sin precedentes de más de 9.500 millones de pesos, proyecta la continuidad del acompañamiento a lo largo de 2025 en 25 entidades territoriales certificadas, entre ellas Arauca, Meta, Norte de Santander, Antioquia, Valle del Cauca, La Guajira y Tolima.
Herminda Prieto recuerda que hace más de una década hubo un intento de implementar algo similar, pero no tuvo continuidad. “De pronto en ese momento las políticas no le vieron la importancia. Ahora sí se la dan y eso ha hecho que las comunidades también confíen». Desde que comenzó en 2023 con otros seis docentes, la estrategia ha crecido y hoy son más de 55 maestras itinerantes en el departamento.?
